miércoles, 2 de junio de 2010

por suerte somos otros...


por el desfiladero inclemente y reseco
avanzamos a pobres estallidos
a opacos y alunados madrugones
a otoños inhibidos por un cielo grisáceo
a veces penetramos sin querer en la fiebre
como en una falsa vacación o delirio
pero si intentamos levantar un brazo
las bisagras crujen como antiguos rencores
y sudamos blasfemias y melancolías


somos en realidad otro desconocido
un tipo más que ignora cuándo va a tocar fondo
si en el breve mayo de las hojas secas
o en el laxo febrero de nostalgia soleada
un desconocido     un pájaro que emigra
de su propio corazón        un signo
que de a poco se va desdibujando
se va olvidando de su propio trazo
un desconocido     un pañuelo blanco
que dice adiós a nadie a nadie a nadie
como si nadie hubiera para juntar recuerdos
para llegar a despedir al solo
un desconocido del que no se sabe
por qué y con quién puede aún asombrarse
un resto de naufragio          un capricho
de pedernal        miedo que esparce a veces
semillas de coraje       silencios        alaridos
sólo un desconocido           somos eso
algún remoto de nosotros mismos
un morral de prejuicios     una bomba de tiempo
que nos explota en medio
de la aleluya o del bostezo
quizá esté ahí la clave
si nos sabemos magros
y ausentes y un poco traicionados
por cautelas y pautas y grandes plataformas
y adquirimos en cómodas cuotas el dessastre
y empuñamos la angustia como un hacha de piedra
y además si en las duras transacciones
de cerebro a conciencia y viceversa
vacilamos y después vacilamos
y cuando el cielo escupe fuego y mierda
nos refugiamos bajo el mosquitero
y además si en el páramo ancho del insomnio
sobrevivimos a nuestro egoísmo
y nos desayudamos a vivir
y no reorganizamos la verdad
como un plan quinquenal o un orgasmo
cómo entonces     si estamos tan ajenos
en nuestro traje y en nuestro esqueleto
si lo que pudimos haber sido nos vela
como un guardián de mirada implacable
memorioso guardián     faro en lo abstracto
cómo entonces no cambiarnos en Otros
cómo no introducir de contrabando en ellos
las tempestades que no desatamos
los datos del amor inaccesible
los odios nobles y descomunales
ese acompañamiento del amor
que no nos atrevimos a sangrar
libres para ser Otros     ni ángel ni desángel
sólo nuestra verdad imperfecta y radiante
la verdad aventura que nunca se repite
y sin embargo puede atravesarnos
como una flecha o una ideología
y no es tarea vana
                             inventar Otros
que tienen por supuesto rasgos nuestros
textura nuestra     cicatrices nuestras
más dos o tres barbaridades llanas
y más amor que nuestro más amor
esa caricatura de nuestros imposibles
a veces nos contagia        contamina
de vida nuestros pasos malmurientes
nos da confianza júbilo certezas
sinceridad hasta decirnos basta
punto final al miedo     miedo a punto
y una noche sin mar ni pesadillas
los Otros
               esos Otros que inventamos
los Otros nos inventan     nos recrean
a su imagen y a su semejanza
nos convencen de que al fin somos Otros
y somos Otros      claro
por suerte somos Otros

Mario Benedetti

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